El paleolítico superior se extiende entre 35000 y 10000 a.C., y corresponde al final de la era glacial del Würm. Durante este período se sucedieron diversas culturas, cuya característica común era la fabricación de láminas obtenidas de lascas de piedra. Las principales fueron: perigordiense inferior, que debe su nombre a la región francesa del Périgord, y se prolonga de 35000-30000 a.C. a 28000 a.C.; auriñaciense, por el nombre de la gruta de Aurignac, en la región francesa de Haute-Garonne, fechable entre 28000 y 23000 a.C.; perigordiense superior, entre 23000 y 18000 a.C.; solutrense, de Solutré, Saône-et-Loire, entre 18000 y 14000 a.C.; y magdaleniense, de la cueva de La Madeleine, en Dordoña, 14000-10000 a.C.
La cultura perigordiense (Périgord, Francia) produjo puntas de cuchillo, buriles, rascadores y punzones de marfil. Son destacable sus cabañas circulares apoyadas sobre un "pavimento" hecho con colmillos de mamut. Análoga a la perigordiense fue la cultura gravetiense (La Gravette de Byac, Francia), que se extendió por Bélgica, Francia, España, Italia y Rusia en la forma denominada pavloviense.
La cultura auriñaciense (Aurignac, Francia) se distinguió por su producción artística de estatuillas femeninas de significado religioso, utilizadas por los cazadores con fines propiciatorios. A esta cultura pertenecen también los grabados y pinturas hallados en la cueva Romanelli y en las cuevas de Levanzo y Altamira. En Asia, en Kara Kamar (Afganistán) se ha excavado un yacimiento de la cultura auriñaciense, y en Siria e Israel se han hallado testimonios de culturas afines: anteliense, atlitiense y kebriense. La cultura solutrense (Solutré, Francia) trabajaba el sílex calentándolo al fuego y golpeándolo en dos caras opuestas. De este modo obtenía puntas de flechas en forma de hoja de laurel, trabajadas por ambas caras. A la cultura solutrense se atribuyen también los bajorrelieves hallados en las cuevas de Roc-de-Sers y de Forneau-du-Diable, en Francia.
La cultura magdelaniense (La Madeleine, Francia) se difundió por toda Europa central y también por el norte de España. Su característica principal fue la producción de instrumentos de hueso, hondas, puntas de lanza y arpones.
Magdalenienses son también algunas pinturas de las cuevas de Lascaux y Altamira. Se han hallado asimismo pequeñas esculturas de hueso, asta, piedra y marfil. En África surgieron diversas culturas: en el norte, la ateriense, liberomaurisiense y capsiense; en el centro, la stillabayense, magosiense, haghisiense, eibiense y lupenbiense. En China, la cueva de Zhoukoudian presenta trazas de culturas del peleolítico superior, así como en Siberia el yacimiento de Maltá (cerca del lago Baikal). También en Japón se dio el típico laminado paleolítico (de obsidiana), como atestigua el yacimiento de la isla de Hokkaido.
La llegada del Homo sapiens a Oceanía puede fecharse hace unos 40000 años, pero los primeros yacimientos líticos del paleolítico superior son de hace unos 18000 años. Desde el punto de vista cultural, todavía pervive este período en algunas zonas. El paleolítico superior en el continente americano se tratará en capítulos aparte.
Los vestigios artísticos del paleolítico superior demuestran que, en esta época, el hombre alcanzó plena conciencia de sí mismo, tal como lo atestiguan loas representaciones humanas que aparecen en pinturas rupestres o en esculturas.
Los cambios técnicos en las sepulturas, con el cadáver dispuesto en posición de decúbito supino y sepultado con todos sus adornos, son una prueba más de esa madurez de conciencia, que refleja una organización mental más elaborada.
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